Los refranes que nunca pasan de moda

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En común escuchar unas frases simbólicas que se repiten sin cesar en distintos espacios en los que nos encontremos, así mimo son pronunciados por personas de diferentes índoles, los podemos escuchar de nuestros padres pero también de nuestros jefes o compañeros de trabajo, incluso no es raro que se los escuchemos decir a los niños.

Estas frases han sido catalogadas como refranes porque reúnen ciertas características que las hacen encajar en esa definición, por ejemplo, están compuestas por pocas palabras, transmiten un mensaje reflexivo, se repiten casi idénticamente en cualquier parte, tienen cierta rima o juego de palabras, y bueno a partir de allí, algunas poseen otras particularidades como el uso de recursos literarios como la metáfora, la comparación, la hipérbole, entre otras.

Esta singulares frases causan gracia y agrado, por su sencillez y picardía, se les consideran muy sabias precisamente por ese mensaje que transfieren, que puede ser un consejo oportuno, una advertencia que te evitaría quebraderos de cabeza, un regaño merecido, una llamada de atención ante un hecho determinado, en fin, a mi parecer, son unas pequeñas muy útiles.

Por lo expuesto anteriormente, es que la mayoría no pierden su vigencia aunque vengan de épocas pasada, y aunque los tiempos cambias no pasan de moda, todo lo contrario, aplican con tal certeza que bien vale la pena tenerlas en cuenta.

A continuaciones algunos refranes significado que se siguen escuchando con bastante frecuencia:

  • “A buen entendedor, pocas palabras bastan”. Quién no ha escuchado este refrán? Es común que salga en múltiples conversaciones cuando algo es prácticamente tácito, y queremos expresar que no hace falta tanta explicación para que algo sea comprendido.
  • “A caballo regalado no le mires el diente”. Uno de los refranes más nombrados por nuestros padres y que si tenemos hijos se los divulgamos a ellos como lo hacían con nosotros. Enseñando que en todo momento hay que ser agradecidos con lo que recibimos pese a que no sea de nuestro total agrado, porque siempre hay que valorar la buena intención de los demás al obsequiarnos algo.

“Zapatero, a tus zapatos”. Este archiconocido refrán aplica en casi todos los ámbitos de la vida, con distintas intenciones, puede ser que le digamos a alguien de esta manera que se dedique a los suyo sin meterse en los asuntos de otro. O que cada quien es especialista en su área y allí es donde se destaca.