Santander es volver una y otra vez

Si quiere sentirse Rey o Reyna no debería dejar de visitar Santander. Durante el siglo pasado fue balneario para la realeza y las clases nobles, por lo cual no es extraño ver semejante concentración de casas solariegas y palacios. Su arquitectura es exquisita, limpia y asombrosa. Aun siendo la capital de Cantabria tiene un halo especial como el de los pueblos, que casi siempre suelen lucir bonitos, agradables y amigables; combinan perfecto la cultura, los paisajes y, por supuesto, su gastronomía.

Recorrer la ciudad a conciencia

A cada lugar que se dirija va a tener ganas (en mayor o menor intensidad) de verlo y “vivirlo” por demasiado rato. Por ello, le recomendamos una ruta para aprovechar al máximo su paso por esta preciosa ciudad y  cerrar con broche de oro.

Península de Magdalena: es uno de los sitios más visitados, en donde podrá disfrutar de la Playa de la Magdalena, el monumento a Félix Rodríguez de la Fuente, el palacio, las tres carabelas del cántabro Vital Alsar, un fresco bosque de pinos y un zoológico; en este último tienen focas, leones marinos, pingüinos y patos. Es como ver un resumen de la ciudad en solo lugar.

Museo Marítimo del Cantábrico: fue el punto clave del comercio marítimo del norte de España, por lo que tiene una espléndida colección de instrumentos de navegación y bellas maquetas. También muestra objetos de construcción naval, cartografía, documentación y fotografía marítima e histórica, incluso de arqueología.

Faro del Cabo Mayor: es una edificación de 30 metros, en su interior resguarda una exposición sobre faros que contempla 3 salas (base del faro y sus edificios anexos), las cuales eran de uso de los técnicos que allí laboraban. Sus vistas sobre la bahía son maravillosas, sobre todo por el contraste que ofrece el agua rompiendo en la piedra oscura del risco.

Catedral de Santander: se encuentra en la “Puebla Vieja”, en dicho lugar se encontraba la abadía y es donde ahora se alza la espléndida catedral. La estructura tiene matices góticos y de otros estilos al igual que otras iglesias del país, sin embargo, una vez que entre sentirá haber dejado todo el peso de las preocupaciones afuera.

Playa el sardinero: junto con La Concha en San Sebastián, es una de las playas urbanas más famosas del país. Además de ser perfecto para un chapuzón, también es ideal para pasear y tomarse algo; es muy común ver personas de todo tipo de punta en blanco.

Si su coche necesita una reparación fuerte, como por ejemplo reemplazar el motor, no le dé largas. En Internet abundan tanto las empresas especializadas, que parece que todas dijeran “vendo motores usados baratos”, usualmente ofrecen un formulario para los datos del pedido y en poco tiempo podría estar llegando a Santander.